Asentamientos de Lucena

Atención a personas con necesidades básicas en Lucena del Puerto, Huelva.

Bicicletas
Alimentos
Ropa y calzado

¿Dónde?

El crecimiento del sector agrícola, la favorable situación económica, junto con éxodo rural y al abandono del campo de la mano de obra nacional, hizo que desde el año 2001 hasta el comienzo de la crisis económica se comenzase a contratar de forma generalizada mano de obra de origen extranjero.

Esta realidad unida al alargamiento de las campañas (debido a la intensificación de los cultivos) es la que hace que cada año lleguen a Huelva como en varias partes de España y de Europa, miles de personas (por la mayoría en patera) buscando una condición de vida mejor.

Sin embargo, las condiciones sociales son tal cual que la mayoría (por lo menos en la provincia de Huelva) están obligados a vivir en los asentamientos por falta de medios (condición social, laboral, cultural, …). Hablamos de personas que viven casi permanentemente en ellos y que no reciben ninguna ayuda de los ayuntamientos u organismos públicos.

Sin entrar en el análisis de ningún tipo de política migratoria, debemos de reconocer la existencia actual en España de nativos de países del tercer mundo en busca de un futuro mejor para ellos, su familia y sus comunidades de origen.

Personas, que aún en situación administrativa y laboral legal y/u ilegal, están en situación de desamparo y abandono, careciendo de los mínimos apoyos para su reinserción social laboral y económica, siendo además una fuerza de trabajo fundamental en nuestro propio desarrollo.

En Lucena del Puerto, Huelva, se encuentran personas inmigrantes mal viviendo en chabolas, sin agua, sin luz y sin recogida de basuras durante todo el año.

Se agrava más en las campañas de la fresa, arándanos y frambuesa, llegándose a contabilizar hasta 500 personas en los asentamientos durante el periodo de las campañas.

Gracias a la ayuda de algunas pocas personas voluntarias se está intentando cubrir las necesidades básicas de esos inmigrantes como son comida, ropa, agua y otras, a través de donaciones y otros recursos.

Sus “viviendas” están hechas con palets, cartones, plásticos y cualquier material que pueden encontrar abandonado.

Su situación se agrava en invierno por el frío y lluvia, y en verano por el calor que tienen que soportar.

Uno de los recursos que necesitan es un medio de transporte para poder llegar cada día desde los asentamientos a los campos de trabajo donde son contratados en condiciones indignas.

En algunos casos son entre 6 y 10 km que ahora están haciendo a pie, luego tienen que trabajar muy duramente 7 u 8 horas y luego volver a pie hasta los asentamientos.

¿Qué hacemos en los asentamientos?

Gracias a la colaboración de Manuela, una voluntaria que, con el apoyo de la Fundación Luis Orione y de algunas asociaciones y hermandes se encarga de:

¿Qué puedes hacer por ellos?

Aunque parezca mentira, la necesidad de un medio de transporte tan simple como una bicicleta es vital para ellos, puede ser la diferencia entre que puedan trabajar o no, puedan ir a un médico o no.

Durante nuestra estancia en los asentamientos, uno de ellos se había cortado en un pie, no podía casi andar por lo que no había podido ir a un médico en Lucena y se había cubierto su herida con barro y un plástico a modo de venda. Nosotros le llevamos en nuestra furgoneta, tuvieron que ponerle la vacuna contra el tétanos.

Es muy importante para estas personas poder tener una bicicleta que puedan utilizar para su transporte a los campos de trabajo y su regreso o al pueblo a por alimentos, al médico…

No es necesario que sean nuevas, cualquier bicicleta que funcione, vale. Nosotros nos encargaremos de llevar las bicicletas que se recojan hasta Lucena.

Agradecemos toda la colaboración que se pueda recibir.